jueves, 16 de octubre de 2014

CIENCIA: ¿Son únicas las huellas dactilares?

Luego de terminar sus estudios en 1892 el antropólogo inglés Francis Galton publicó sus conclusiones en el libro “Huellas Dactilares”, donde propuso 40 rasgos característicos para la clasificación de las mismas.
Estudiando el área de huella que permitiera poder identificar correctamente su patrón en el 50 % de los casos, Galton calculó que las huellas eran suficientemente diferentes entre sí como para que las hiciera coincidir por casualidad la probabilidad de 1 entre 64 billones y como esta cifra supera la población mundial concluyó que las huellas dactilares son únicas.
Si bien Galton sólo usó 100 huellas para hacer su afirmación se dio como un hecho infalible.
Por su parte el profesor James Murray y su equipo de la Universidad de Washington estudiando los procesos bioquímicos relativos a la formación dactilar (generados en modelos de ordenador) muestran que incluso la más pequeña diferencia de los parámetros iniciales puede alterar profundamente el resultado final.
Sin embargo, hay numerosos casos en los que personas inocentes han sido injustamente señalados por medio de pruebas de huellas dactilares. Dice el experto del Ministerio del Interior (USA) Mike Silverman, según el periódico “The Telegraph”, en una nota de Sarah Napton.
La nota afirma que en 2004, Brandon Mayfield, fue erróneamente vinculado a los atentados de Madrid por expertos en huellas dactilares del FBI en los Estados Unidos. También Shirley McKie, un oficial de policía de Escocia, fue acusado injustamente de haber estado en la escena de un asesinato en 1997. “Lo que ambos casos muestran claramente es que, a pesar de la forma en que las pruebas dactilares se retrata en los medios de comunicación, todas las comparaciones en definitiva implican algún elemento humano y, como resultado, son vulnerables a errores humanos”, dijo Silverman, que ha publicado recientemente sus memorias “Written in Blood” y ahora trabaja como consultor forense.
Los examinadores de huellas dactilares tradicionalmente dan testimonio de que la evidencia constituye ya sea un 100 por ciento cierto o una exclusión del 100 por ciento, concluye Silverman.
Por otra parte el psicólogo Erin Morris, Defensor Público en la Oficina del Condado de Los Angeles, ha compilado una lista de 25 falsos positivos durante varias décadas atrás, lo que ahora está siendo utilizado para impugnar las pruebas de huellas dactilares en los tribunales estadounidenses, caso que está alimentando una creciente inquietud entre los examinadores de huellas dactilares e investigadores por igual, que están comenzando a reconocer que el proceso de identificación de huellas dactilares-centenaria descansa en supuestos que nunca han sido probados empíricamente y que hace poco para proteger contra los sesgos inconscientes de los examinadores.
Por otra parte en 2009 la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos reconoció que las huellas digitales contienen información valiosa, pero que las demandas de larga data de los índices de error cero “no eran científicamente plausible”.
Desde entonces, los examinadores de huellas digitales se han encontrado en una situación incómoda: “¿Cómo explicar a la corte que lo que has estado diciendo desde hace 100 años fue exagerado, pero hay algo significativo que decir?” dice Simon Cole, un historiador de la ciencia en la Universidad de California, Irvine.
La única forma de salir del dilema dice Cole es hacer investigaciones, y eso es lo que los científicos están empezando a hacer. En enero de 2010, por ejemplo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el Instituto Nacional de Justicia, puso en marcha el primer programa de investigación a gran escala para clasificar las huellas dactilares de acuerdo con su complejidad visual (incluyendo impresiones incompletas y poco claras) y para determinar cómo los examinadores probablemente pueden cometer errores.
Las preocupaciones comienzan con lo que ocurre después que una huella digital se encuentra en la escena del crimen y se envía a los examinadores. El problema radica no tanto con los examinadores individuales, la mayoría de los cuales han sido objeto de varios años de formación especializada, con el procedimiento de identificación “ACE-V” que se sigue en la mayoría de países (es decir las cuatro etapas secuenciales de Análisis, Comparación, Evaluación y Verificación, siempre que la última etapa se lleve a cabo por un individuo diferente, que repite los tres primeros.
“La gran mayoría de las huellas digitales no son un problema” dice Itiel Dror, un psicólogo cognitivo de la Universidad College de Londres, que está involucrado en el estudio, “Pero incluso si sólo el 1% lo es, eso es miles de errores potenciales cada año”.
Incluso los más duros críticos admiten que la técnica es probablemente el más preciso de los métodos de identificación comparados con aquellos basados en el pelo, tipo de sangre, impresiones del oído o cualquier otra cosa excepto el ADN. Por supuesto, nadie ha probado su premisa subyacente, que es que cada impresión en cada dedo es única. Pero nadie duda seriamente tampoco. 
Fuentes consultadas:
KNAPTON, Sarah (2014) “Why your fingerprints may not be unique?” The Telegraph, periódico digital. Nota del 21-04-2014. http://www.telegraph.co.uk/science/science-news/10775477/Why-your-fingerprints-may-not-be-unique.html
SPINNEY, Laura. (2010) “Science in court: The fine print”. Revista Nature 464 (pp. 344-346). Publicado en line el 17-03-2010. http://www.nature.com/news/2010/100317/pdf/464344a.pdf


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